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Un Tramvia Anomenat Text

ensayo

Un Tramvia Anomenat Text

Autor del libro:
Vicenç Pagès Jordà
Autoría de la reseña:
Miquel Codony
Actualizado:
246.111 visitas← Todos los libros

Sinopsis

Vivimos en una sociedad que no enseña a escribir, pero exige que sepamos hacerlo. ¿Cómo es posible que, después de años de aprendizaje, tantos ciudadanos sean incapaces de redactar una carta o un informe? ¿Tiene esa incapacidad alguna relación con el desprecio que parte del profesorado manifiesta por la literatura? ¿Es posible mejorar la calidad de lo que se escribe sin mejorar la calidad de lo que se lee?

Frente al aluvión de manuales que reducen la escritura a una técnica y frente a la tesis romántica que la reserva a quienes nacen con un don, el texto sigue siendo una mezcla inseparable de inspiración y oficio, genio y competencia, magia y disciplina. Por eso los mejores profesores de escritura, literaria o no, se llaman Horacio, Calvino, Poe o Nabokov.

Reseña

El ensayo es un género que cultivo poco, pero cuando lo hago suele ser para leer libros sobre otros libros o sobre escritura. Es un tipo de lectura que, cuando está muy hecho o es provocativa, me galvaniza. En este sentido, Un Tranvia Llamado Texto  está muy hecho, es provocativo y se merece ser posado en lo alto de la lista, bien por encima de los libros de'n Harold Bloom o en Martin Amis, y #convertir por derecho propio en mi libro de cabecera en cuanto al gusto de escribir. Con su defensa enconada de la necesitat de bazar el aprendizaje de la escritura (y todavía más importante, la adquisición del placer que se puede encontrar a la escritura) en una comprensión profunda de un valor estético vigente desde la época de Aristóteles, en Vicenç Pagès explora la natura del acto creativo que supone escribir y plantea un desafío a todos aquellos que proponen que escribir no es más que una técnica.

Se hace difícil reseñar un libro como este sin pasar revista a la gran cantidad de ideas que contiene. El más práctico, quizás, y el más placiente, seguro, es posar de ejemplo algunos de los fragmentos más electrizantes. Probablemente, más ilustrativos que nada que yo pueda decir:

El mínimo que se puede decir de muchas obras que rechazan el componente técnico es el que afirmó Truman Capote de la novela de Jack Kerouac: "Esto no es literatura, es mecanografía".

"Se ha discutido si es el arte o la natura el que hace bono un poema. Yo no veo qué puede hacer de bono un ingenio inculto, ni que puede hacer de bono la cultura sin una rica vena; de tal manera la uno toma prestado al otro ayuda y socorro, y como bonos amigos lo comparten." Horacio

Pretrendre enseñar a escribir prescindiendo del estilo es cómo pretrendre enseñar a bailar sin música.

"Siempre estoy leyendo artículos otros escritores que explican que ellos nunca esperan la inspiración; se sientan ante el escritorio cada mañana a las ocho, tanto si llueve como si hace solo, aunque tengan resaca y un brazo roto, y posan hilo a la aguja. Aunque tengan la mente en blanco o el ingenio debilitado, a ellos que no los vinguint con tonterías sobre la inspiración. Los declaro mi admiración y procuro manternir-me alejado de sus libros." Raymond Chandler

El gran precursor lo es por talento, sus imitadores lo son por mímesi. Cómo dice Gómez de la Serna, el primer poeta que afirmó que los dientes son perlas era un genio; el último es un estúpido.

El lector lee la novela como un texto inevitable, mientras que por el autor es tan solo una de las numerosas hipótesis, la que se acaba concretando a partir de fases como el azar, el hallazgo, el insomnio, la papelera. [...] A menudo los autores que disfrutan de una cierta aureola de facilidad expresiva son los que reescriben más veces sus libros.

Ante ciertos poemas, podemos pensar: "No lo entiendo, pero me gusta". En cambio, ante ciertos cuentos: "No me gusta, pero no puedo dejarlo".

...todo cuento tiene principio, medio y fin, pero siempre el principio es una exposición, el medio un nudo y el fin un desenlace. Con estos términos, Anderson Imbert no se refiere a una succesió de hechos, sino de tensiones y distensiones, de problemas y soluciones, de desequilibrios y reequilibrios.

El buen escritor no es aquel que engendra un texto adulto a la primera escritura, sino aquel que es capaz de reordenar el mensaje inicial hasta convertirlo en un texto.

El primer verso lo facilitan los dioses, los otros los hace el poeta.

Salta a la vista que uno de los problemas de la enseñanza actual es que descuida la función del párrafo. Los escritores, en cambio, otorgan mucha atención a estas unidades, a su extensión y a la relación mutua que mantienen. En su libro sobre la ficción de suspenso, Patricia Highsmith analiza los inicios de diferentes novelas a partir de la longitud del primer párrafo:

Algunos escritores, suponiendo que al lector no le gusta #cansar los ojos o el cerebro con un párrafo de treinta líneas, prefieren que el primer párrafo sea corto, de una a seis líneas. Creo que hacen bien. Thomas Mann puede escribir un párrafo sólido y muy largo al comienzo deMort en Venecia, por ejemplo, pero no todo el mundo es capaz de escribir una prosa dotada de tanta fascinación intel·lecutal como la de Mann.

Virginia Woolf ha podido escribir que el principal trabajo de redacción consiste en la supresión.

Componer un texto quiere decir escribir, pero también callar, puesto que la omisión es parte del estilo. Hemingway lo explicó en una entrevista:

Cualquier cosa que uno sepa y que omita todavía se puede encontrar en el que ha escrito, y su calidad está a la vista. Cuando un escritor omite cosas que ignora, parece que la obra esté llena de agujeros.

Hemingway posó su obra al servicio de esta idea, que él denominaba "el principio del iceberg" [...]. Eliminando aquello que el lector ya conoce se refuerza el iceberg, puesto que la parte importante es siempre la que queda oculta.

La claridad es la exacta distribución de luz y sombras.

Una frase es viable cuando corresponde a todas las exigencias de la respiración.

Qué puedo decir? Este libro es una maravilla y lo recomiendo a todo el mundo que obtenga placer del hecho de escribir, ya sean cuentos, cartas, e-mails, entradas de blog o novelas enteras. Es divertido y se puede aprender muchísimo.

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