La Fiesta del Pi es una fiesta anual celebrada en Centelles (Osona) cada 30 de diciembre. Declarada Fiesta Tradicional de Interés Nacional el 17 de noviembre de 1987, es una tradición documentada desde el 1751, y desde entonces vinculada a la festividad de Santa Coloma, patrona de Centelles.
Se ha visto en esta celebración antiguas reminiscencias de culto a los árboles y de rituales paganos de fecundación relacionados con el solsticio de invierno y con la regeneración de la naturaleza. Es por eso que hay que suponer que el origen de esta fiesta se remonta mucho más atrás de lo que la documentación refleja.
Los preparativos de la fiesta empiezan el día de Sant Esteve, cuando un grupo de galejadors[1] (los cuales el día de la fiesta disparan salvas de trabucos continuamente) salen a escoger el pino que protagonizará la celebración, el cual tiene que ser de tronco recto y ramaje redondo y espeso. Una vez se ha elegido, el Pino es marcado para ser cortado al cabo de cuatro días. El día anterior a la fiesta, el 29, a los bajos del Ayuntamiento se reparten la pólvora y los pistones entre los galejadors.
El pino colgado dentro de la iglesia de Santa Coloma.
El día central de la celebración, pero, es el 30 de diciembre. La fiesta empieza a las siete de la mañana con la asistencia a misa primera, en la salida de la cual ya se dejan sentir los primeros disparos de las escopetas. Después, los galejadors, en comitiva, van al bosque para, después de un buen almuerzo, cortar el Pino a golpes de hacha. Antes de que este empiece a ceder, es ligado con cuerdas para que no caiga de golpe y se eche a perder. Una vez cortado es subido a base de brazos encima del carro que lo transporta, siempre derecho, hasta la puerta de la iglesia. Mientras tanto, los escopetazos aumentan por instantes.
Cuando llega delante de la iglesia, el pino es bajado del carro y subido por la escalera hasta la entrada del templo, donde se lo hace bailar al compás de la tonada Ara balla el Pi. Acabada la bailada, el pino es entrado en el interior de la iglesia a las 12 del mediodía y se lo lleva hasta el presbiterio, donde es ligado por la parte inferior de tronco y colgado cabeza abajo sobre el altar mayor con cinco ramilletes de manzanas y barquillos ligados al ramaje. El pino es izado hasta la altura de Santa Coloma mientras los galejadors entonan el Himno de Centelles.
Finalmente, el pino se descuelga el día de Reyes, fiesta también festiva, en que el pino es bajado y sus ramas se convertirán en ramos que, según la tradición, son amuletos de la buena suerte, como también lo son las manzanas, las cuales dicen que curan el dolor de garganta. Cada vecino y vecina de Centelles se llevará una rama del pino a casa.